_: Revisitando La Nacional, Villa Malcolm y Canning :_

El pasado miércoles éste que suscribe volvió a visitar la patria chica de los Italianos en la milonga La Nacional. ¿Qué había? Lo mismito que el miércoles pasado. Las mismas caras, mismos giros, mismos modales y, por ende, mismas tonterías (debo advertir que mi grado de animadversión hacia las milongas tradicionales está rozando cotas insospechadas).

¿Recuerdan la pareja de minas con las que no conseguí bailar la primera vez? Una de ellas volvía a estar, y además en un mesa cercana (a tiro de topo como yo). Bueno, ¿saben qué? que se quede con sus milongueros de toda la vida, que ya no vuelvo a pasarme media noche dándole a la cabeza. En un momento dado, hasta llegué a levantarme pensando que había aceptado **sick**, papelón: de vuelta a la silla.

Algo tiene de bueno repetir y ver siempre las mismas caras: la camarera me sirve los fernés cola sin preguntar (las camareras son las mismas independientemente del sitio en el que estés; sí, aunque suene a broma, la mía se llama Vicky).

Total, otra noche aburrida, salvó la papeleta una rusa que llevaba muy bien la energía de pareja. Pero, joder, le olía mal el pelo. A la segunda pieza abrí el abrazo porque no podía más, una tanda y listo.

Lo mejor de la noche se reservaba para el final. Hacia las cuatro de la mañana sólo quedábamos unos pocos en la sala. Entre ellos había un pivón de 1.80 que había llegado con alguien que parecía importante. Ella, pelo marrón recogido en coleta, pantalones vaqueros ceñidos y un top que le tapaba la delantera y le dejaba toda la espalda al aire. El "flaco" (milonguero viejo) se despide afectuosamente de ella al irse; -Esta debe ser de las fijas; pienso yo. La intenta sacar un milonguero con un aliento a vino tal que se olía desde la mesa de atrás, donde estaba yo.

Se niega, el milonguero no acepta la negación, pseudo-conversación y al final ella cede una pieza; cortina. Esta es la mía, el DJ pincha la nueva tanda, ¡¡al ataque!!

-¿Bailás?; acepta con la cabeza y salimos a la pista. Chéee ! A esa hora estábamos solos en la pista. Suena Pugliese tocado por Color Tango... buffff... a cuchillo !! pienso yo. Emocionado como estaba, arranco con una caminada rápida para entrar en baile..... y escucho en mi oreja derecha: -Please, not so rápido; ¡ostia! ¡acento ingles!!! -Carlos, la cagamos.

Freno el ritmo y pasa la primera pieza, en el cambio me dice que es de Londrés y que estoy bailando en su límite de tango, que please, no tanto. ¿Esto se podría definir como un "gatillazo" en el baile? Otra decepción a las muescas...

Para quitarme el mal sabor de boca, ayer viernes, acudí de nuevo a Villa Malcolm. Esta práctica, curiosamente, no está dentro de la revista Tangauta (biblia informativa del circuito tango en Buenos Aires). Es una práctica organizada por argentinos, para argentinos. Y eso es lo mejor que tiene, que no dicen NO. En el Malcolm ellas siempre dicen SÍ. Ahora bien, si eres mujer turista, malo. Los locales sólo sacan a las de casa, las turistas, planchan más que en una milonga. Los locales quieren bailar, no arrimar la cebolleta.

Después de dejarlo todo en la pista, acercamos los huesos al Salón Canning que se encuentra a 8 o 9 cuadras de distancia. Hacia las 4 de la mañana, todos los milongueros se van a sus casas, y dan paso a las nuevas generaciones que aguantan hasta las seis de la mañana.

En pasados noctarios hice referencia al hecho de bailar con minas pequeñitas. El viernes en Canning cometí el error contrario. Saqué a un camión de 1.90 a la pista. Qué sensación, tener dos tetas de 3 kilos cada una sobre los hombros y escuchar la respiración acelerada del camión en tu oreja. Pero lo mejor fue la pregunta que, entre dos canciones, me hizo:

-¿Puedo hacerte una pregunta no convencional?; (miedo ante esta introducción), -Sí, por qué no. -¿Qué signo del zodiaco eres?; (joder, debí poner cara de poema) -Aries, ¿por qué?; (la curiosidad me carcomía) -No, ¿viste?, es que soy psicóloga astrológica, y estudio la forma que tienen los hombres de bailar en base a su signo del zodiaco.

De mi boca no salieron más palabras en toda la tanda....

Pocas milongas tradicionales voy a pisar ya; tengo invitaciones para dos prácticas, mala pata que son el mismo día y a las mismas horas.. ya veremos qué hago. Creo que voy entendiendo porqué en las milongas casi todo son féminas turistas y casi todos son machos milongueros. Las turistas saben que, soportando el arrime de cebolleta, bailarán al menos con alguien.

Besos para ellas, abrazos para ellos.